Los precios cambian con semanas de anticipación. Revisar disponibilidad tarda menos de un minuto.
Para llegar tienes que salir de la carretera principal y meterte por un camino de tierra que cruza un manglar, dos kilómetros a baja velocidad. Es angosto e irregular, y es justo lo que te hace sentir que estás por descubrir algo que casi nadie conoce. Cuando por fin llegas, no hay filas ni treinta personas registrándose al mismo tiempo: te reciben en una oficina privada y en minutos ya tienes la llave en la mano. El lobby te recibe con el mar de fondo y una decoración que mezcla lo maya con toques africanos. Hoy el día a día lo maneja Royalton Reserve, una colección de hoteles de lujo dentro de Luxury Collection de Marriott. Mientras caminas hacia tu habitación es normal cruzarte con pavorreales, iguanas y coatíes paseando entre los jardines, como si el hotel también fuera de ellos.
Cancelación gratuita · Precios fijos · Sin esperas
Aquí está el dato sorpresa que muchos huéspedes terminan descubriendo tarde: el hotel ofrece, sin costo adicional, un paseo en catamarán a lo largo de la costa, y algunos huéspedes incluso han llegado hasta Isla Mujeres en esa misma embarcación.
Desde 75 m², con tina, vestidor separado y regadera abierta de casi 60 cm de ancho.
Balcón de concreto con piscina propia — uno de los pocos todo incluido de la Riviera Maya que lo ofrece.
Hasta 280 m², ideal para familias o viajes en grupo, con sala y comedor independientes.
Solo 10 suites, hasta casi 420 m², con mayordomo privado y acceso a los restaurantes exclusivos Qin Qin y Ka'an.
Comparar paquetes con vuelo incluido puede salirte más barato que reservar por separado.
La comida aquí se siente parte del viaje, no un trámite aparte. El refrigerador de tu habitación se rellena todos los días con cerveza, refrescos y hasta agua de coco, sin costo extra.
Mexicano, abierto para desayuno, comida y cena. Preparan lo que pidas al momento.
Frente al muelle, cocina latinoamericana, abierto al mediodía.
Cocina mediterránea para la cena.
Asiático — exclusivo para huéspedes del programa Diamond Club, no incluido en la categoría estándar.
Restaurante exclusivo del programa Diamond Club, dentro del Reserve Building.
Tres bares con cocteles a tu medida y el mar de fondo.
Además de la piscina privada en tu suite, el hotel tiene dos piscinas más: la principal y otra de agua salada certificada, parte del circuito Thalasso Spa que usa agua de mar en lugar de cloro. La playa, privada y casi siempre vacía, no es la típica agua turquesa de postal, pero el servicio de playa te trae bebidas y comida sin que tengas que moverte del camastro.
Además del paseo en catamarán ya mencionado, el hotel ofrece clases de yoga, cata de vinos, clases de cocina con los chefs de planta y hasta un temazcal guiado — todo incluido en la tarifa.
Las mejores experiencias reservadas con anticipación cuestan menos y tienen más disponibilidad.
El centro Thalasso Spa tiene más de dos mil metros cuadrados, nueve salas de tratamiento y una piscina de hidroterapia con agua de mar — parte del mismo circuito que alimenta la piscina salada del hotel.
Por las noches no vas a encontrar discotecas ni animadores con micrófono, apenas un pianista o violinista de fondo en los restaurantes. En las tres barras del hotel — Buena Onda, Mi Lugar y Bonita — los bartenders arman cocteles a tu medida mientras el mar se escucha de fondo.
En este canal la honestidad no es opcional, y en la página aplicamos el mismo criterio. El hotel mantiene una calificación de 4.7 sobre 5 en TripAdvisor y 8.6 sobre 10 en Booking.com, entre cientos de reseñas reales de huéspedes. Un patrón se repite en esas reseñas: César Eslava, el gerente general, y Mariza, capitana de los restaurantes K'uhul y Joya, aparecen una y otra vez, junto con Alexis, mesero de K'uhul. Lo más elogiado es un trato que se siente genuino, no actuado, y una gastronomía muy por encima del buffet típico de un todo incluido. Como escribió una huésped reciente, es "un hotel con alma, diferente y exclusivo". Antes de reservar conviene saber tres cosas: el sargazo aparece en la playa durante ciertos meses (mejor consultar temporada baja, entre enero y abril), el camino de tierra de acceso es incómodo en autos bajos, y el restaurante asiático Qin Qin es exclusivo para huéspedes Diamond Club. No es el hotel perfecto, pero para quienes buscan un todo incluido íntimo, silencioso y lejos de las multitudes, es una de las mejores opciones que hoy ofrece la Riviera Maya.
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@soyhotelesdelujo